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COMO DICEN LOS ANCIANOS: los que sean considerados dignos de un lugar en el cielo irán allí, otros disfrutarán de las delicias del Paraíso y otros poseerán el esplendor de la ciudad; porque en todas partes se verá al Salvador, según sean dignos los que lo vean. Hay una distinción entre la morada de los que producen el ciento por uno, los que producen el sesenta por uno y los que producen el treinta por uno. El primer grupo será elevado a los cielos, el segundo morará en el Paraíso y el último habitará la ciudad. Por eso dijo el Señor: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas", pues todo pertenece a Dios, que proporciona a todos una morada adecuada, tal como dice Su palabra, que a cada uno se le da una parte según su valía. Este es el lugar donde se reclinarán los invitados al banquete de bodas. Los ancianos, que son los discípulos de los apóstoles, dicen que éste es el orden y la disposición de los que se salvan, y que avanzan por peldaños de esta naturaleza; ascienden por el Espíritu al Hijo, y por el Hijo al Padre; a su debido tiempo, el Hijo cederá su obra al Padre, como dice el apóstol: "Porque es necesario que Él reine hasta que haya puesto a todos los enemigos bajo sus pies. El último enemigo que será destruido es la muerte". Porque en los tiempos del reino, la persona justa en la tierra se olvidará de morir. "Cuando Él dice que todas las cosas son puestas debajo de Él, está claro que se exceptúa a Aquel que puso todas las cosas debajo de Él. Cuando todas las cosas estén sometidas a Él, entonces el Hijo también estará sometido a Aquel que puso todas las cosas bajo Él, para que Dios sea todo en todos."