Chapters
Contra las herejías: Libro V
Works
- 1 Primera Epístola a los Corintios
- 2 Epístola a Diogneto
- 3 Epístola a los Filipenses
- 4 El martirio de Policarpo
- 5 The Epistle of Ignatius to the Ephesians (Short Version)
- 6 Epistle to the Magnesians (Short Version)
- 7 Epistle to the Trallians (Short Version)
- 8 Epistle to the Romans (Short Version)
- 9 Epistle to the Philadelphians (Short Version)
- 10 Epistle to the Smyrnaeans (Short Version)
- 11 Epistle to Polycarp (Short Version)
- 12 Epistle to Polycarp (Syriac Version)
- 13 Epistle to the Ephesians (Syriac Version)
- 14 Epistle to the Romans (Syriac Version)
- 15 El martirio de Ignacio
- 16 Epístola de Bernabé
- 17 Fragmentos
- 18 La primera disculpa
- 19 La segunda disculpa
- 20 Diálogo con Trifón
- 21 El discurso a los griegos
- 22 Discurso a los griegos
- 23 Sobre el Gobierno Único de Dios
- 24 Sobre la Resurrección, Fragmentos
- 25 Otros fragmentos de los escritos perdidos de Justino
- 26 El martirio de Justino Mártir
- 27 Contra las herejías: Libro I
- 28 Contra las herejías: Libro II
- 29 Contra las herejías: Libro III
- 30 Contra las herejías: Libro IV
- 31 Contra las herejías: Libro V
- 32 Fragmentos de los escritos perdidos de Ireneo
- 33 The Epistle of Ignatius to the Ephesians (Long Version)
- 34 Epistle to the Magnesians (Long Version)
- 35 Epistle to the Trallians (LongVersion)
- 36 Epistle to the Romans (Long Version)
- 37 Epistle to the Philadelphians (Long Version)
- 38 Epistle to the Smyrnaeans (Long Version)
- 39 Epistle to Polycarp (Long Version)
Sections
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1 Prefacio.
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2 Capítulo 1: Sólo Cristo puede enseñar las cosas divinas y redimirnos: Él, el mismo, tomó carne actual de la Virgen María, no sólo en apariencia, sino verdaderamente, por obra del Espíritu Santo, para renovarnos. Críticas a las nociones de Vale.
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3 Capítulo 2:-Cuando Cristo vino a nosotros por la gracia, visitó lo que ya era suyo: Además, al sacrificar por nosotros su verdadera sangre y mostrarnos su verdadera carne en la Eucaristía, concedió a nuestra carne la posibilidad de salvación.
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4 Capítulo 3: El poder y la gloria de Dios se revelan en la fragilidad humana, pues Él promete a nuestros cuerpos la participación en la resurrección y la vida eterna, aunque nos haya creado del polvo de la tierra; también nos proporcionará el placer de la eternidad.
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5 Capítulo 4: Se equivocan quienes pretenden que hay otro Dios Padre aparte del Creador del mundo; pues éste debe de haber sido débil y sin sentido, o bien rencoroso y lleno de celos, si es incapaz o no quiere conceder la vida eterna a nuestros cuerpos.
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6 Capítulo 5: La prolongada esperanza de vida de los antiguos, las transiciones físicas de Elías y Enoc, así como la preservación de Jonás, Sadrac, Mesac y Abednego en extremo peligro, son pruebas claras de que Dios puede resucitar.
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7 Capítulo 6: Dios concederá la salvación a todos los aspectos de la humanidad, compuesta de cuerpo y alma, puesto que el Verbo ha asumido esta responsabilidad y la ha decorado con los dones del Espíritu Santo, de quien nuestros cuerpos son vistos como templos y a los que se hace referencia como tales.
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8 Capítulo 7: Dado que Cristo resucitó en nuestra forma física, implica que nosotros también seremos resucitados de la misma manera; porque la resurrección prometida no se aplica a los espíritus naturalmente inmortales, sino a los cuerpos naturalmente mortales.
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9 Capítulo 8: Los dones que recibimos del Espíritu Santo nos preparan para la inmortalidad, nos hacen más espirituales y nos distinguen de los hombres del mundo. Estos dos grupos están simbolizados por los animales limpios e inmundos en las leyes religiosas.
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10 Capítulo 9: Explicación de la interpretación correcta de la afirmación del Apóstol, a menudo malinterpretada por los herejes, "La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios"
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11 Capítulo 10: Utilizando una analogía del olivo silvestre, cuyas características pero no esencia se ven alteradas por el injerto, demuestra más puntos significativos; también indica que el hombre sin el Espíritu es incapaz de producir fruto o heredar.
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12 Capítulo 11: Discute las Acciones de los Individuos Físicos y Espirituales; También, que la Limpieza Espiritual no se Refiere a la Sustancia de Nuestros Cuerpos sino a Nuestros Estilos de Vida Pasados.
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13 Capítulo 12: Sobre la diferencia entre la vida y la muerte; sobre el aliento de vida y el espíritu vivificador: También, cómo la sustancia de la carne, una vez muerta, puede ser revivida.
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14 Capítulo 13: - Los muertos, que fueron resucitados por Cristo, proporcionan la mayor evidencia de la resurrección; se demuestra que nuestros corazones son capaces de vida eterna, porque ahora pueden aceptar el Espíritu de Dios.
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15 Capítulo 14: Si la carne no estuviera destinada a la salvación, el Verbo no habría asumido nuestra forma carnal: de aquí se deduce que no habríamos sido reconciliados por medio de Él.
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16 Capítulo 15: Pruebas de la resurrección según Isaías y Ezequiel; El mismo Dios que nos creó también nos resucitará.
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17 Capítulo 16:-Dado que nuestros cuerpos vuelven a la tierra, ello implica que están hechos de ella; además, con la llegada del Verbo, la imagen de Dios en nosotros se hizo más evidente.
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18 Capítulo 17:-Hay un Solo Señor y Dios, Padre y Creador de Todo, Quien Nos Amó a Través de Cristo, Nos Dio Mandamientos y Perdonó Nuestros Pecados; Cristo, Su Hijo y Verbo, Se Demostró a Sí Mismo Cuando Perdonó Nuestros Pecados.
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19 Capítulo 18: Dios Padre y Su Verbo han creado todas las cosas usando Su propio poder y sabiduría, no por deficiencia o falta de conocimiento. El Hijo de Dios, habiendo recibido todo el poder del Padre, nunca se habría hecho hombre de otro modo.
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20 Capítulo 19: Se establece una comparación entre la Eva desobediente y pecadora y su patrona, la Virgen María. Se discuten varias herejías contradictorias.
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21 Capítulo 20: Debemos escuchar a los líderes religiosos a quienes los apóstoles confiaron las Iglesias, que comparten la misma doctrina de salvación; mientras tanto, debemos mantenernos alejados de los herejes. Debemos considerar los misterios de la fe con mente clara y sobria.
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22 Capítulo 21: Cristo es el Líder de Todas las Cosas Anteriormente Mencionadas. Fue apropiado que Dios, el Creador de Todo, lo enviara a tomar forma humana y a ser tentado por Satanás, para que pudiera cumplir las promesas y lograr una gran victoria.
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23 Capítulo 22: - La ley declara al verdadero Señor y al Dios singular, y Cristo, su Hijo, lo revela en el Evangelio; Él es el único a quien debemos adorar, y debemos buscar todas las cosas buenas en Él, no en Satanás.
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24 Capítulo 23: El diablo es muy hábil en la mentira, por medio de la cual Adán fue engañado y pecó el sexto día de la creación, el mismo día en que también fue redimido por Cristo.
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25 Capítulo 24: Sobre el Engaño Siempre Presente del Diablo, y las Autoridades y Gobiernos del Mundo, que debemos obedecer pues son designaciones de Dios, no del diablo.
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26 Capítulo 25: El engaño, la arrogancia y el gobierno despótico del Anticristo, descritos por Daniel y Pablo.
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27 Capítulo 26: Juan y Daniel han predicho la caída y destrucción del Imperio Romano, que conducirá al fin del mundo y al reinado eterno de Cristo. Se refuta a los gnósticos, instrumentos de Satanás, que proponen un Padre diferente.
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28 Capítulo 27: El Juicio Futuro por Cristo. Relación con Dios y separación de Dios. El castigo eterno de los no creyentes.
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29 Capítulo 28: La Diferencia entre los Justos y los Malvados. La Defección Futura durante el Tiempo del Anticristo, y el Fin del Mundo.
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30 Capítulo 29: Todo fue creado en beneficio de la humanidad. Las mentiras, la maldad y el poder corrupto del Anticristo. Esto fue simbolizado en el diluvio, y más tarde por la persecución de Sadrac, Mesac y Abednego.
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31 Capítulo 30: A pesar de la certeza con respecto al número que representa al Anticristo, no debemos descifrar apresuradamente el nombre, porque este número puede corresponder a muchos nombres. Explicación de esta incertidumbre dejada intencionadamente vaga por el Espíritu Santo.
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32 Capítulo 31: La conservación de nuestros cuerpos está asegurada por la resurrección y ascensión de Cristo: durante el tiempo intermedio, las almas de los santos aguardan con expectación el momento en que alcanzarán su glorificación definitiva.
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33 Capítulo 32: Los santos cosecharán las recompensas de sus penurias en la misma carne en la que sufrieron, ya que toda la creación espera esto y Dios se lo prometió a Abraham y a sus descendientes.
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34 Capítulo 33: Pruebas adicionales de la misma afirmación, derivadas de las promesas de Cristo, cuando dijo que compartiría el fruto de la vid con sus discípulos en el reino de su Padre, y simultáneamente prometió recompensarlos abundantemente.
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35 Capítulo 34: Apoya sus puntos de vista sobre el reino temporal y terrenal de los santos después de su resurrección, utilizando pruebas de Isaías, Ezequiel, Jeremías y Daniel; así como la parábola de los siervos que velan, esperando al Señor.
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36 Capítulo 35: Sostiene que las pruebas ya presentadas no pueden interpretarse simbólicamente como bendiciones celestiales, sino que se cumplirán tras la llegada del Anticristo y la resurrección, en la Jerusalén terrenal. Al
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37 Capítulo 36: La gente será verdaderamente resucitada; el mundo no será destruido, pero habrá diferentes niveles de morada para los santos, basados en el estatus que cada persona reciba. Todo estará sujeto a Dios Padre, y así, Él lo será todo para todos.
Contra las herejías: Libro V
Capítulo 6: Dios concederá la salvación a todos los aspectos de la humanidad, compuesta de cuerpo y alma, puesto que el Verbo ha asumido esta responsabilidad y la ha decorado con los dones del Espíritu Santo, de quien nuestros cuerpos son vistos como templos y a los que se hace referencia como tales.
1. Now God shall be glorified in His handiwork, fitting it so as to be conformable to, and modelled after, His own Son. For by the hands of the Father, that is, by the Son and the Holy Spirit, man, and not [merely] a part of man, was made in the likeness of God. Now the soul and the spirit are certainly a part of the man, but certainly not the man; for the perfect man consists in the commingling and the union of the soul receiving the spirit of the Father, and the admixture of that fleshly nature which was moulded after the image of God. For this reason does the apostle declare, “We speak wisdom among them that are perfect,” terming those persons “perfect” who have received the Spirit of God, and who through the Spirit of God do speak in all languages, as he used Himself also to speak. In like manner we do also hear many brethren in the Church, who possess prophetic gifts, and who through the Spirit speak all kinds of languages, and bring to light for the general benefit the hidden things of men, and declare the mysteries of God, whom also the apostle terms “spiritual,” they being spiritual because they partake of the Spirit, and not because their flesh has been stripped off and taken away, and because they have become purely spiritual. For if any one take away the substance of flesh, that is, of the handiwork [of God], and understand that which is purely spiritual, such then would not be a spiritual man but would be the spirit of a man, or the Spirit of God. But when the spirit here blended with the soul is united to [God’s] handiwork, the man is rendered spiritual and perfect because of the outpouring of the Spirit, and this is he who was made in the image and likeness of God. But if the Spirit be wanting to the soul, he who is such is indeed of an animal nature, and being left carnal, shall be an imperfect being, possessing indeed the image [of God] in his formation (in plasmate), but not receiving the similitude through the Spirit; and thus is this being imperfect. Thus also, if any one take away the image and set aside the handiwork, he cannot then understand this as being a man, but as either some part of a man, as I have already said, or as something else than a man. For that flesh which has been moulded is not a perfect man in itself, but the body of a man, and part of a man. Neither is the soul itself, considered apart by itself, the man; but it is the soul of a man, and part of a man. Neither is the spirit a man, for it is called the spirit, and not a man; but the commingling and union of all these constitutes the perfect man. And for this cause does the apostle, explaining himself, make it clear that the saved man is a complete man as well as a spiritual man; saying thus in the first Epistle to the Thessalonians, “Now the God of peace sanctify you perfect (perfectos); and may your spirit, and soul, and body be preserved whole without complaint to the coming of the Lord Jesus Christ.” Now what was his object in praying that these three—that is, soul, body, and spirit—might be preserved to the coming of the Lord, unless he was aware of the [future] reintegration and union of the three, and [that they should be heirs of] one and the same salvation? For this cause also he declares that those are “the perfect” who present unto the Lord the three [component parts] without offence. Those, then, are the perfect who have had the Spirit of God remaining in them, and have preserved their souls and bodies blameless, holding fast the faith of God, that is, that faith which is [directed] towards God, and maintaining righteous dealings with respect to their neighbours.
2. Whence also he says, that this handiwork is “the temple of God,” thus declaring: “Know ye not that ye are the temple of God, and that the Spirit of God dwelleth in you? If any man, therefore, will defile the temple of God, him will God destroy: for the temple of God is holy, which [temple] ye are.” Here he manifestly declares the body to be the temple in which the Spirit dwells. As also the Lord speaks in reference to Himself, “Destroy this temple, and in three days I will raise it up. He spake this, however,” it is said, “of the temple of His body.” And not only does he (the apostle) acknowledge our bodies to be a temple, but even the temple of Christ, saying thus to the Corinthians, “Know ye not that your bodies are members of Christ? Shall I then take the members of Christ, and make them the members of an harlot?” He speaks these things, not in reference to some other spiritual man; for a being of such a nature could have nothing to do with an harlot: but he declares “our body,” that is, the flesh which continues in sanctity and purity, to be “the members of Christ;” but that when it becomes one with an harlot, it becomes the members of an harlot. And for this reason he said, “If any man defile the temple of God, him will God destroy.” How then is it not the utmost blasphemy to allege, that the temple of God, in which the Spirit of the Father dwells, and the members of Christ, do not partake of salvation, but are reduced to perdition? Also, that our bodies are raised not from their own substance, but by the power of God, he says to the Corinthians, “Now the body is not for fornication, but for the Lord, and the Lord for the body. But God hath both raised up the Lord, and shall raise us up by His own power.”
Contra las herejías: Libro V
Works
- 1 Primera Epístola a los Corintios
- 2 Epístola a Diogneto
- 3 Epístola a los Filipenses
- 4 El martirio de Policarpo
- 5 The Epistle of Ignatius to the Ephesians (Short Version)
- 6 Epistle to the Magnesians (Short Version)
- 7 Epistle to the Trallians (Short Version)
- 8 Epistle to the Romans (Short Version)
- 9 Epistle to the Philadelphians (Short Version)
- 10 Epistle to the Smyrnaeans (Short Version)
- 11 Epistle to Polycarp (Short Version)
- 12 Epistle to Polycarp (Syriac Version)
- 13 Epistle to the Ephesians (Syriac Version)
- 14 Epistle to the Romans (Syriac Version)
- 15 El martirio de Ignacio
- 16 Epístola de Bernabé
- 17 Fragmentos
- 18 La primera disculpa
- 19 La segunda disculpa
- 20 Diálogo con Trifón
- 21 El discurso a los griegos
- 22 Discurso a los griegos
- 23 Sobre el Gobierno Único de Dios
- 24 Sobre la Resurrección, Fragmentos
- 25 Otros fragmentos de los escritos perdidos de Justino
- 26 El martirio de Justino Mártir
- 27 Contra las herejías: Libro I
- 28 Contra las herejías: Libro II
- 29 Contra las herejías: Libro III
- 30 Contra las herejías: Libro IV
- 31 Contra las herejías: Libro V
- 32 Fragmentos de los escritos perdidos de Ireneo
- 33 The Epistle of Ignatius to the Ephesians (Long Version)
- 34 Epistle to the Magnesians (Long Version)
- 35 Epistle to the Trallians (LongVersion)
- 36 Epistle to the Romans (Long Version)
- 37 Epistle to the Philadelphians (Long Version)
- 38 Epistle to the Smyrnaeans (Long Version)
- 39 Epistle to Polycarp (Long Version)
Sections
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1 Prefacio.
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2 Capítulo 1: Sólo Cristo puede enseñar las cosas divinas y redimirnos: Él, el mismo, tomó carne actual de la Virgen María, no sólo en apariencia, sino verdaderamente, por obra del Espíritu Santo, para renovarnos. Críticas a las nociones de Vale.
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3 Capítulo 2:-Cuando Cristo vino a nosotros por la gracia, visitó lo que ya era suyo: Además, al sacrificar por nosotros su verdadera sangre y mostrarnos su verdadera carne en la Eucaristía, concedió a nuestra carne la posibilidad de salvación.
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4 Capítulo 3: El poder y la gloria de Dios se revelan en la fragilidad humana, pues Él promete a nuestros cuerpos la participación en la resurrección y la vida eterna, aunque nos haya creado del polvo de la tierra; también nos proporcionará el placer de la eternidad.
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5 Capítulo 4: Se equivocan quienes pretenden que hay otro Dios Padre aparte del Creador del mundo; pues éste debe de haber sido débil y sin sentido, o bien rencoroso y lleno de celos, si es incapaz o no quiere conceder la vida eterna a nuestros cuerpos.
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6 Capítulo 5: La prolongada esperanza de vida de los antiguos, las transiciones físicas de Elías y Enoc, así como la preservación de Jonás, Sadrac, Mesac y Abednego en extremo peligro, son pruebas claras de que Dios puede resucitar.
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7 Capítulo 6: Dios concederá la salvación a todos los aspectos de la humanidad, compuesta de cuerpo y alma, puesto que el Verbo ha asumido esta responsabilidad y la ha decorado con los dones del Espíritu Santo, de quien nuestros cuerpos son vistos como templos y a los que se hace referencia como tales.
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8 Capítulo 7: Dado que Cristo resucitó en nuestra forma física, implica que nosotros también seremos resucitados de la misma manera; porque la resurrección prometida no se aplica a los espíritus naturalmente inmortales, sino a los cuerpos naturalmente mortales.
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9 Capítulo 8: Los dones que recibimos del Espíritu Santo nos preparan para la inmortalidad, nos hacen más espirituales y nos distinguen de los hombres del mundo. Estos dos grupos están simbolizados por los animales limpios e inmundos en las leyes religiosas.
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10 Capítulo 9: Explicación de la interpretación correcta de la afirmación del Apóstol, a menudo malinterpretada por los herejes, "La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios"
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11 Capítulo 10: Utilizando una analogía del olivo silvestre, cuyas características pero no esencia se ven alteradas por el injerto, demuestra más puntos significativos; también indica que el hombre sin el Espíritu es incapaz de producir fruto o heredar.
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12 Capítulo 11: Discute las Acciones de los Individuos Físicos y Espirituales; También, que la Limpieza Espiritual no se Refiere a la Sustancia de Nuestros Cuerpos sino a Nuestros Estilos de Vida Pasados.
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13 Capítulo 12: Sobre la diferencia entre la vida y la muerte; sobre el aliento de vida y el espíritu vivificador: También, cómo la sustancia de la carne, una vez muerta, puede ser revivida.
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14 Capítulo 13: - Los muertos, que fueron resucitados por Cristo, proporcionan la mayor evidencia de la resurrección; se demuestra que nuestros corazones son capaces de vida eterna, porque ahora pueden aceptar el Espíritu de Dios.
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15 Capítulo 14: Si la carne no estuviera destinada a la salvación, el Verbo no habría asumido nuestra forma carnal: de aquí se deduce que no habríamos sido reconciliados por medio de Él.
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16 Capítulo 15: Pruebas de la resurrección según Isaías y Ezequiel; El mismo Dios que nos creó también nos resucitará.
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17 Capítulo 16:-Dado que nuestros cuerpos vuelven a la tierra, ello implica que están hechos de ella; además, con la llegada del Verbo, la imagen de Dios en nosotros se hizo más evidente.
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18 Capítulo 17:-Hay un Solo Señor y Dios, Padre y Creador de Todo, Quien Nos Amó a Través de Cristo, Nos Dio Mandamientos y Perdonó Nuestros Pecados; Cristo, Su Hijo y Verbo, Se Demostró a Sí Mismo Cuando Perdonó Nuestros Pecados.
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19 Capítulo 18: Dios Padre y Su Verbo han creado todas las cosas usando Su propio poder y sabiduría, no por deficiencia o falta de conocimiento. El Hijo de Dios, habiendo recibido todo el poder del Padre, nunca se habría hecho hombre de otro modo.
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20 Capítulo 19: Se establece una comparación entre la Eva desobediente y pecadora y su patrona, la Virgen María. Se discuten varias herejías contradictorias.
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21 Capítulo 20: Debemos escuchar a los líderes religiosos a quienes los apóstoles confiaron las Iglesias, que comparten la misma doctrina de salvación; mientras tanto, debemos mantenernos alejados de los herejes. Debemos considerar los misterios de la fe con mente clara y sobria.
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22 Capítulo 21: Cristo es el Líder de Todas las Cosas Anteriormente Mencionadas. Fue apropiado que Dios, el Creador de Todo, lo enviara a tomar forma humana y a ser tentado por Satanás, para que pudiera cumplir las promesas y lograr una gran victoria.
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23 Capítulo 22: - La ley declara al verdadero Señor y al Dios singular, y Cristo, su Hijo, lo revela en el Evangelio; Él es el único a quien debemos adorar, y debemos buscar todas las cosas buenas en Él, no en Satanás.
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24 Capítulo 23: El diablo es muy hábil en la mentira, por medio de la cual Adán fue engañado y pecó el sexto día de la creación, el mismo día en que también fue redimido por Cristo.
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25 Capítulo 24: Sobre el Engaño Siempre Presente del Diablo, y las Autoridades y Gobiernos del Mundo, que debemos obedecer pues son designaciones de Dios, no del diablo.
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26 Capítulo 25: El engaño, la arrogancia y el gobierno despótico del Anticristo, descritos por Daniel y Pablo.
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27 Capítulo 26: Juan y Daniel han predicho la caída y destrucción del Imperio Romano, que conducirá al fin del mundo y al reinado eterno de Cristo. Se refuta a los gnósticos, instrumentos de Satanás, que proponen un Padre diferente.
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28 Capítulo 27: El Juicio Futuro por Cristo. Relación con Dios y separación de Dios. El castigo eterno de los no creyentes.
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29 Capítulo 28: La Diferencia entre los Justos y los Malvados. La Defección Futura durante el Tiempo del Anticristo, y el Fin del Mundo.
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30 Capítulo 29: Todo fue creado en beneficio de la humanidad. Las mentiras, la maldad y el poder corrupto del Anticristo. Esto fue simbolizado en el diluvio, y más tarde por la persecución de Sadrac, Mesac y Abednego.
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31 Capítulo 30: A pesar de la certeza con respecto al número que representa al Anticristo, no debemos descifrar apresuradamente el nombre, porque este número puede corresponder a muchos nombres. Explicación de esta incertidumbre dejada intencionadamente vaga por el Espíritu Santo.
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32 Capítulo 31: La conservación de nuestros cuerpos está asegurada por la resurrección y ascensión de Cristo: durante el tiempo intermedio, las almas de los santos aguardan con expectación el momento en que alcanzarán su glorificación definitiva.
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33 Capítulo 32: Los santos cosecharán las recompensas de sus penurias en la misma carne en la que sufrieron, ya que toda la creación espera esto y Dios se lo prometió a Abraham y a sus descendientes.
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34 Capítulo 33: Pruebas adicionales de la misma afirmación, derivadas de las promesas de Cristo, cuando dijo que compartiría el fruto de la vid con sus discípulos en el reino de su Padre, y simultáneamente prometió recompensarlos abundantemente.
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35 Capítulo 34: Apoya sus puntos de vista sobre el reino temporal y terrenal de los santos después de su resurrección, utilizando pruebas de Isaías, Ezequiel, Jeremías y Daniel; así como la parábola de los siervos que velan, esperando al Señor.
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36 Capítulo 35: Sostiene que las pruebas ya presentadas no pueden interpretarse simbólicamente como bendiciones celestiales, sino que se cumplirán tras la llegada del Anticristo y la resurrección, en la Jerusalén terrenal. Al
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37 Capítulo 36: La gente será verdaderamente resucitada; el mundo no será destruido, pero habrá diferentes niveles de morada para los santos, basados en el estatus que cada persona reciba. Todo estará sujeto a Dios Padre, y así, Él lo será todo para todos.