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Contra las herejías: Libro II

Capítulo 12: Las treinta enseñanzas de los herejes son fundamentalmente erróneas: Sophia no podría haber creado nada sin su pareja; Logos y Sige no podrían haber existido al mismo tiempo.

EN PRIMER LUGAR: debemos señalar que su Triacontad se derrumba notablemente por ambos lados, tanto por defecto como por exceso. Afirman que el Señor fue bautizado a los treinta años para significar esto. Sin embargo, esta afirmación socava todo su argumento. En cuanto al defecto, ocurre lo siguiente: en primer lugar, incluyen al Propiciador entre los otros Æones. El Padre de todos no debería ser contado con otras entidades; Aquel que no fue producido no debería ser contado con los producidos; Aquel que no fue engendrado no debería ser contado con los nacidos; Aquel a quien nadie comprende no debería ser contado con los comprendidos, ya que Él mismo es incomprensible; y Aquel que no tiene forma no debería ser contado con entidades que tienen una forma definida. Puesto que Él es superior al resto, no debe ser incluido con ellos, ni debe Él, que es impasible y no se equivoca, ser contado con un Æon que está sujeto a la emoción y al error. He demostrado en el libro anterior que, comenzando por Bythus, enumeran la Triacóntada hasta Sophia, a quien describen como el Æon errante; y también he detallado los nombres de sus Æones. Si Él no se cuenta, no habría, según su lógica, treinta Æones, sino sólo veintinueve.

En cuanto a la primera creación Ennœa, a la que también llaman Sige, de la que dicen que fueron enviados Nous y Aletheia, se equivocan en ambos aspectos. Es imposible que el pensamiento (Ennœa) o el silencio (Sige) de alguien sea entendido separadamente de ellos mismos, y que tenga su propia forma distinta si es enviado más allá de ellos. Sin embargo, si ellos afirman que la (Ennœa) no fue enviada más allá de Él, permaneciendo una con el Propagador, entonces ¿por qué la cuentan entre los otros Æones-los que no fueron uno con el Padre y por lo tanto son ignorantes de Su grandeza? Sin embargo, si ella estaba tan unida (consideremos esto también), es absolutamente necesario que de esta conexión unida e inseparable, que constituye un solo ser, surja una producción no separada y unida, para que no difiera de Aquel que la envió. Si este es el caso, entonces al igual que Bythus y Sige, así también Nous y Aletheia formarán un solo ser, siempre adhiriéndose estrechamente. Y puesto que uno no puede ser concebido sin el otro, al igual que el agua está siempre unida con la humedad, el fuego con el calor, o una piedra con la dureza (porque estas cosas están intrínsecamente conectadas y son inseparables entre sí, siempre coexistiendo), de manera similar Bythus debería estar unido con Ennœa, y Nous con Aletheia. Logos y Zoe, siendo enviados por aquellos unidos, también deberían estar unidos y formar un único ser. Pero, siguiendo esta línea de razonamiento, Homo y Ecclesia, y todos los demás emparejamientos de los Æones producidos deberían estar unidos y coexistir siempre el uno con el otro. Porque creen que es necesario que exista un Æon femenino junto a uno masculino, ya que ella representa, por así decirlo, su afecto.

DADAS ESTAS CIRCUNSTANCIAS Y LAS OPINIONES QUE PROCLAMAN: siguen enseñando, sin avergonzarse, que la Æon más joven de la Duodécada, a la que también llaman Sophia, experimentó el sufrimiento sin estar unida a su consorte, al que llaman Theletus, y dio a luz independientemente a una creación a la que llaman "una hembra de una hembra". Se sumergen así en una incoherencia tan extrema, formando dos opiniones completamente contradictorias sobre la misma cuestión. Pues si Bythus es siempre uno con Sige, Nous con Aletheia, Logos con Zoe, etc., ¿cómo podría Sophia, sin unión con su consorte, sufrir o crear algo? Y si efectivamente sufriera separada de él, significaría que otras uniones también podrían permitir la separación y división entre ellas, lo que ya he demostrado que no puede ser. Por lo tanto, es imposible que Sophia haya sufrido aparte de Theletus, y así, una vez más, toda su línea de razonamiento se derrumba. Pues han vuelto a derivar todo lo que les queda [sustancia material], como la trama de una tragedia, del sufrimiento que afirman que ella padeció sin la unión con su consorte.

SI: no obstante, afirman audazmente, para salvar del colapso sus fútiles ideas, que las demás conjunciones también se separaron entre sí a causa de esta última conjunción, entonces respondo que, en primer lugar, se basan en algo imposible. ¿Cómo pueden separar el Propator de su Ennœa, o Nous de Aletheia, o Logos de Zoe, y así sucesivamente con el resto? ¿Y cómo pueden ellos mismos afirmar que se esfuerzan hacia la unidad y que, de hecho, están todos unidos, si de hecho estas mismas conjunciones dentro del Pleroma no mantienen la unidad, sino que están separadas unas de otras? Y hasta tal punto que ambas soportan el sufrimiento y realizan el acto de la creación sin unión entre sí, como hacen las gallinas sin aparearse con los gallos.

5. Entonces, de nuevo, su Ogdoad primario y creado en primer lugar será derribado de la siguiente manera: Deben admitir que Bythus y Sige, Nous y Aletheia, Logos y Zoe, Anthropos y Ecclesia, residen cada uno en el mismo Pleroma. Sin embargo, es imposible que exista Sige (silencio) donde está presente Logos (habla), del mismo modo que Logos no puede aparecer donde existe Sige. Éstas se excluyen mutuamente, al igual que la luz y la oscuridad no pueden existir en el mismo lugar: si la luz está presente, la oscuridad no puede estarlo; y si hay oscuridad, no puede haber luz, porque donde aparece la luz, la oscuridad se retira. Del mismo modo, donde está Sige, no puede estar Logos; y donde está Logos, ciertamente no puede estar Sige. Si afirman que el Logos existe internamente (no expresado), Sige también existirá internamente, pero aun así será destruido por el Logos interno. Sin embargo, el orden de la producción de sus (Æones) muestra que Logos no es meramente conceptual.

6. No deben afirmar que la primera y principal Ogdoada consiste en Logos y Sige, sino que deben excluir o a Sige o a Logos; y entonces su primera y principal Ogdoada llega a su fin. Porque si ellos dicen que las conjunciones de los Æones están unidas, entonces todo su argumento se desmorona. Ya que, si estuvieran unidas, ¿cómo podría Sophia haber generado un defecto sin la unión con su pareja? Por otra parte, si argumentan que cada uno de los Æones tiene su propia sustancia distinta, entonces ¿cómo pueden Sige y Logos aparecer en el mismo lugar? Esto es todo lo concerniente al defecto.

7. Su Triacontecimiento queda aún más desacreditado por las siguientes observaciones. Describen a Horos (a quien llaman por varios nombres previamente mencionados) como creado por Monogenes al igual que los otros Æones. Algunos afirman que Horos fue creado por Monogenes, mientras que otros dicen que fue enviado por el Propator mismo a Su propia semejanza. También afirman que Monógenes creó a Cristo y al Espíritu Santo, pero no cuentan a estos en el Pleroma, ni cuentan al Salvador, a quien también declaran Totum (todas las cosas). Evidentemente, es obvio que no sólo existen treinta producciones, como ellos afirman, sino cuatro más además de estas treinta. Pues cuentan al Propator mismo en el Pleroma, así como a los que fueron sucesivamente producidos unos por otros. ¿Por qué estos [otros seres] no se cuentan como existentes con los del mismo Pleroma, ya que fueron creados de la misma manera? ¿Qué razón válida tienen para no contar junto a los otros Æones ni a Cristo, de quien dicen que fue creado por Monógenes según la voluntad del Padre, ni al Espíritu Santo, ni a Horos, a quien llaman Soter (Salvador), y ni siquiera al Salvador mismo, que vino a ayudar y dar forma a su Madre? ¿Es porque éstos fueron vistos como más débiles que los otros y por lo tanto no dignos del nombre de Æones, o de ser contados entre ellos, o porque fueron vistos como superiores y más excelentes? ¿Pero cómo podrían ser más débiles, ya que fueron creados para establecer y corregir a los demás? Además, no es posible que sean superiores a la primera y principal Tétrada, por la que también fueron creados, pues también se cuenta en el número anteriormente mencionado. Por lo tanto, estos últimos seres también deberían haber sido contados en el Pleroma de los Æones, o que deberían ser privados del honor de aquellos Æones con este título (la Tétrada).

8. Puesto que, por lo tanto, su Triacontad es ineficaz, como he demostrado, tanto con respecto al defecto como al exceso (porque cualquier cantidad de exceso o defecto cuando se trata de tal número lo hace insostenible, y esto es aún más con grandes variaciones), se deduce que lo que afirman acerca de su Ogdoad y Duodecad es sólo una fábula que no puede sostenerse. Además, todo su sistema se derrumba cuando se destruyen sus propios cimientos y se disuelve en Bythus, que significa en lo que no existe. Que, entonces, a partir de ahora traten de proporcionar otras razones de por qué el Señor fue bautizado a la edad de treinta años, y explicar la Duodécada de los apóstoles, y el caso de la mujer que sufría de un flujo de sangre, y todos los demás puntos sobre los que tan locamente trabajan en vano.

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